El oro subió hasta alrededor de 5.180 dólares por onza el miércoles, recuperando parte de las pérdidas de la sesión anterior, ya que el aumento de la incertidumbre comercial y geopolítica respaldó la demanda por el metal como activo refugio. El movimiento se produjo después de que entrara en vigor el martes el nuevo arancel global del 10% anunciado por el presidente de Estados Unidos, Trump, mientras su administración señalaba la intención de elevar la tasa al 15%. El lunes, Trump advirtió además que podrían imponerse aranceles más altos a los países que “jueguen” con los acuerdos comerciales recientes.
Al mismo tiempo, los inversores siguen de cerca la reanudación de las conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán el jueves, después de que Irán se comprometiera el martes a hacer “todo lo necesario” para alcanzar un acuerdo nuclear con Washington.
Aun así, las ganancias del lingote se vieron limitadas por la disminución de las expectativas de un alivio monetario a corto plazo por parte de la Reserva Federal. Susan Collins, presidenta de la Fed de Boston, afirmó que probablemente será apropiado mantener las tasas de interés sin cambios durante algún tiempo, señalando que los datos recientes apuntan a una mejora del mercado laboral, incluso cuando los riesgos inflacionarios siguen siendo elevados.